Imagina que tienes un agujerito en medio del alma. Llenalo de tierra, tapalo con el primer puñado que puedas recojer al agacharte y mojalo un poquito, para que el barro mezcle bien y el taponcito no se salga pronto. Que si el cuerpo se desangra, el alma mas bien se derrama, se derrama en dos horas a lo mas por el primer agujero que pille. Es por la diferencia de presion, claramente. No cuesta mucho entender que si hay un partido de futbol y el estadio esta vacío y toda la gente está afuera, la gente intenta entrar. Es claro tambien que a medida de que la gente va entrando al estadio este se llena cada vez mas lento. Y cuando el partido se acaba la gente que está acumulada adentro siente la necesidad de dispersarse y sale a borbotones por las puertas hacia las calles y hacia sus casas repartiendose homogeneamente por la ciudad. Asi mismo se nos escapa el alma cuando tenemos un agujerito.
Pero el agujero que tengo ahora no es tan pequeño. El alma se me escapa muy rapido y rapidamente estoy quedando seco. Traté de cubrirlo con tierra, pero esta se diluia entre mis sentimientos. Necesito urgente un alma de repuesto.