El viajero que se desencanta al momento de conocer pierde el rumbo, se extravia en el sueño de mejorar lo inmejorable.
Yo en cambio prefiero dejarme llevar y conocer libremente. Como una vez que llegué a la serena de noche, caminando, sin locomocion ni dinero ni lugar donde llegar. Simplemente llegué. Y no conocía la serena de noche. Tal vez no conocía la serena. Al menos no lo que conocí de ella esa noche.
Emma estaba sentada en un escenario en la playa. Como era fin de febrero y la temporada ya acababa no quedaban muchos veraneantes y este escenario estaba practicamente abandonado. Y como inmobiliario abandonado que era, bien okupado que estaba. Emma habia llegado por la tarde, junto a su hermano y la novia de este. Ahi conocieron al charly y al toño. Yo a ellos no los conocí hasta la mañana siguiente. Inocentemente, y pensando que se me había ocurrido una gran idea, me asome bajo los tablones del escenario. Arturo y Laura estaban ocupados, y yo lleno de verguenza salí rapidamente. Entonces Emma rió, se me acercó y me dijo "ven, vamos a caminar"
Fuimos directamente a la botillería por cigarros y alcohol. Luego vino la noche y la luna.
Siempre me ha impactado el cielo de la cuarta region por las noches. Junto a la costa es como si todas las noches las estrellas se despidieran para ir a dormir. Todos los dias amanecen ligeramente nublados, por la mañana para despejar con un sol abrumador por mediodia. Esa noche en particular, compartiendo con una desconocida, comprendi que a veces uno conoce estrellas, que con la noche se despiden, que al amanecer se marchaba mientras yo dormia.
Una estrella en mi camino de viajero encuentro en una noche, y con un abrazo de cariño por la vida, y un sueño cercano, se apunta en mi mapa y me ayuda a encontrarme.
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