sábado, 19 de enero de 2008

la huida


Tengo una gata encima. Camina y me rasca la cabeza, yo no le rasco la panza. Se enoja, no me mira, me abandona y no vuelve.
La extraño, gata esquiva, tiene un lugar propio, justo en mi cabeza. Está vacío.
Un perro no paraba de mirarme. Un pájaro en su jaula, prisionero. Otros gatos. Ninguno como esa otra que no vuelve, que ya no sabe ni dónde, ni cómo, la que ya no vuelve, la que ya no quiere, que estaba justo sobre mí, en donde hoy ya no hay nada.




salút!

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