La importancia de las cosas es una cuestion de magnitudes.
Una puesta de sol, por ejemplo, es de importancia absoluta cuando el paisaje natural me rodea. Son cinco a diez minutos en el orden maximo posible. Pero esa misma pierde todo sentido cuando el paisaje es una cama de hospital y un puñado de memorias torcidas. Entonces el orden se me revuelve y lo vomito con otras formas, sin color alguno, libre.
martes, 18 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario