martes, 20 de mayo de 2014

Un dia de invierno, no tanto tiempo atras. Extranjero.

El olor extraño ya desapareció. El hall de entrada esta sucio y desordenado, la comida de kitty por todos lados, un clip interrumpido de fondo. Yo recuerdo la raya en el vinilo del payaso que cantaba de los instrumentos, su nariz gris de payaso en el snapshot de televisión de los 60, que había que levantar la aguja y moverla hacia el centro un poquito no más pero con mucho cuidado de no rayar el disco. Después que iba a hacer uno? Donde va a encontrarse uno ese disco. ESE disco, de seguro no acá; acá hay un hall y comida de gato en el suelo al borde de la escalera que da al sótano, 8 metros mas abajo. Por las ventanas entra la luz de la calle, fría color tungsteno, dan en la puerta de el finao. Yo no lo conocí. Lo encontraron el día que llegué aquí. Diez días en su pieza. Hoy sentí pena. Me sentí mal, como que he sido poco cariñoso con él, qué va a hacer uno, tan extraña la situación, es de no comprender, casi ridículo, casi macabro. Mas abajo esta el baño. Aquí esta oscuro. Mi mano rápidamente se precipita a la oscuridad y antes de dar un paso ya vuelve, ya la luz prendida, y el suelo limpio, acá no ha pasado nada, la puerta funciona como de costumbre, el marco del espejo calefaccionado, los motivos artesanales en las murallas, el fiel diario de anteayer en la esquina, presto, la llave de la cerradura en su lugar, ahora girando, ahora mi mano se precipita al interruptor y todo se va a negro. Mi mano? No, mi mano no encuentra el interruptor, lo busca en la oscuridad absoluta. Nada, no hay muro, no hay puerta, no hay llave, tengo 21 aktier, un marcador de libro del bokcafé amalthea, una bala cargada, dos encendedores, el spray de propoleo, también algo de karma. Donde esta la puerta? Whatever man. It was about time. Bring it on! Ahí esta la puerta de la calle, un poco mas abajo. La calle refleja la luz entre las piedras húmedas. El empedrado llega hasta la plaza. Hoy hubo mercado, hay fruta en el suelo. Una naranja va al bolsillo. Una botella plástica con agua carbonatada me recuerda que estoy ahora a 3 aktier del vegan snack.Bebo el agua y la desaparezco entre mi ropa. A veces uno necesita un cambio. El olor extraño de la pieza no es suficiente para nublar la mente, la estufa a parafina ya no tiene el mismo efecto, es que las cascaras de naranja ya parecían de papel, casi transparentes. La pimienta luego de un rato ya no te hace estornudar, el azúcar flor en la nariz da dolor de cabeza y bueno, el harina, es que uno a veces es idiota, las posibilidades son tan divertidas como trágicas. uno no puede portarse bien siempre después de todo. Hay un cigarro en la calle y yo lo prendo. La plaza rebosa de actividad. Bicicletas, tricicletas, bicicletas de transporte, con carros y coches, carros neovickys con familias enteras tirados por padres orgullosos en bicicletas y con indumentaria completa, perfecto paseo de fin de semana. El dumpster queda ahí a la vuelta, de ida vamos a otros lados. El medlemscafe esta cerca. De pronto se puede ir a buscar material a los dumpster.

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